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Con los coches enchufables sucede algo similar a lo que ocurrió con las consolas de videojuegos en su día. Cuando estas entraron en nuestro hogar, nos permitieron montarnos nuestra propia sala de recreativos en el salón. Ahora, el enchufe de los vehículos electrificados nos permite traer la gasolinera a nuestra casa.


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Esa es precisamente una de las principales ventajas de coches como los híbridos enchufables: basta una toma de corriente para tenerlos listos para circular. Su autonomía eléctrica, que en el caso del Volvo XC40 Recharge Híbrido Enchufable puede llegar a los 44 km, nos ayuda a espaciar considerablemente nuestras visitas a una estación de servicio. Resulta suficiente recargar la batería en casa para cubrir la mayoría de nuestros trayectos cotidianos.

La duda es, ¿podemos utilizar una toma de corriente convencional o hay que instalar un punto de recarga específico? En realidad, cualquiera de las dos opciones es posible. Eso sí, existen algunas diferencias entre ellas que conviene conocer.

Cargar un coche enchufable en una toma convencional

Comencemos por la primera opción: enchufar nuestro vehículo a una toma de corriente clásica, como la que utilizaríamos para conectar un aspirador o un televisor.

Esta es una posibilidad perfectamente viable, en la cual se conecta el coche a una toma de tipo Schuko. Es decir, adecuada para el tipo de enchufe con dos pines redondos que utilizamos de manera estándar en los hogares de casi toda Europa. Se trata de tomas de corriente monofásicas de hasta 16 amperios, como cualquiera de las que tenemos instaladas en casa, aunque lo habitual es que las recargas se limiten a unos 10 amperios y unos 3,7 kW de potencia. 

Todo esto quiere decir que sí, que podemos enchufar nuestro coche a una toma de corriente convencional, porque la mayoría de los vehículos trae un enchufe de tipo Schuko junto a otro más específico y sobre el que hablaremos más adelante.

¿Más lento significa peor? No tiene por qué

Lo que ocurre con las recargas convencionales es que son más lentas que las que se pueden realizar en otras tomas diseñadas para vehículos con baterías recargables, como es el caso de una de tipo Wallbox. Esto se debe a que el tiempo de carga de sus acumuladores depende en gran medida de la potencia y la intensidad que se utilicen.

¿Es esto una desventaja? Depende de la prisa que tengamos. Esto es así porque los tiempos de recarga que se suelen manejar en los coches híbridos enchufables permiten completar el proceso en pocas horas, aunque se emplee el enchufe de tipo Schuko. Por eso, basta con dejar el coche conectado por la noche para poder llevárnoslo por la mañana con la batería lista y, encima, a un buen precio

De hecho, en el caso de los modelos híbridos enchufables de Volvo, como el Volvo XC40 Recharge híbrido enchufable, el ahorro es máximo gracias a la promoción del fabricante que cubre un año de electricidad gratis.

Recargar así el vehículo -es decir, durante la noche- permite aprovechar las tarifas más baratas de electricidad, que se ofrecen precisamente en las horas de menor demanda eléctrica. Para ello, utilizar una toma de corriente convencional es suficiente.

WallBox, la solución específica

Instalar una WallBox ofrece algunas ventajas adicionales. A diferencia de las tomas convencionales, estas instalaciones permiten realizar recargas en modo 3, con un elevado nivel de comunicación entre el punto de recarga y el vehículo. En la práctica, esto supone un mayor control del proceso de carga e incluso la posibilidad de integrarlo en una red inteligente o smartgrid.

De hecho, existe una normativa específica que facilita su instalación en garajes comunitarios. Para ello, se precisa tan solo de una autorización por parte de la comunidad si es que es necesario realizar una pre-instalación o extender la conexión de la derivación a un contador. El resto de detalles resultan análogos a los del resto de puntos de carga de carácter doméstico, pudiendo elegir entre sistemas con mayor o menor inteligencia para gestionar la recarga.

En el caso del Volvo XC40 Recharge Híbrido Enchufable, el control inteligente de la carga es sencillo, pues se realiza a través de la aplicación Volvo On Call. Resulta especialmente útil para planificar paradas de carga durante un viaje o los intervalos entre cargas que realizamos en casa. La aplicación también permite determinar las horas de comienzo y finalización de las recargas para aprovechar las tarifas eléctricas más baratas.

Otros extras que facilita una base de recarga WallBox tienen que ver con la seguridad. Este tipo de tomas evita posibles sobrecargas en la instalación eléctrica, dada la mayor potencia que son capaces de otorgar estos puntos de carga inteligentes. De hecho, permiten personalizar la potencia a la que queremos recargar la batería y, por tanto, el tiempo de recarga total.

También se pueden bloquear o desbloquear a distancia para evitar que algún vecino listillo la utilice, en lo que se refiere a los puntos instalados en garajes comunitarios.

¿Y qué pasa si no tengo un enchufe cerca?

Recargar un coche enchufable es muy sencillo si tenemos una toma de corriente a mano, ya sea específica como una WallBox o convencional. Sin embargo, ¿qué ocurre si se agota la carga mientras estamos circulando?

Si observamos el ejemplo del Volvo XC40 Recharge Híbrido Enchufable, veremos que la respuesta es que no hay ningún problema. Esto se debe a que estos vehículos utilizan un motor de combustión y uno eléctrico para proporcionar la potencia del vehículo. De esta manera, mientras haya combustible en el depósito, el coche no se detendrá.

Esta es una de las principales ventajas que ofrecen los coches híbridos enchufables: permiten circular en modo exclusivamente eléctrico entre 40 y 46 kilómetros y, además, su autonomía total es similar a la de un coche convencional. Son una excelente manera de experimentar las ventajas de la conducción eléctrica, una revolución que cada vez estará más presente en nuestras vidas.