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Una de las grandes ventajas de la movilidad eléctrica es la mejora cualitativa que supone para la eficiencia de los vehículos. Esto, para los conductores, se traduce en unos consumos mínimos sin perder ni un ápice de rendimiento. La consolidación de esta tendencia en la industria de la automoción se concreta con los modelos híbridos y, sobre todo, con los híbridos enchufables.


El nuevo híbrido de Volvo combina un motor eléctrico con uno de combustión con tecnología Drive-e, ofreciendo máxima potencia y mínimo consumo. Explora las características del XC40 con motor T5 Twin Engine.

La esencia de los híbridos parte de la combinación de las fuerzas de uno o varios motores de combustión y eléctricos. Gracias a ello, se están consiguiendo cifras de consumo históricas. Al mismo tiempo se reducen proporcionalmente las emisiones contaminantes. Modelos híbridos enchufables como el Volvo XC40 T5 Twin Engine son una demostración de cómo la tecnología está beneficiando el bolsillo de los conductores. Lo hacen al disminuir el gasto en combustible. Este versátil SUV urbano se ganó el reconocimiento de ser el mejor coche del año en Europa 2018. Las características pioneras de su versión híbrida son en gran parte responsables.

¿Cómo sacar el máximo partido a la eficiencia de un híbrido?

Los híbridos marcan nuevas cotas de eficiencia para el automóvil. Sin embargo, este logro no anula la incidencia del factor humano sobre eficiencia y consumo, ya que depende también del tipo de conducción que realizamos. La diferencia fundamental que aportan estos modelos es que se convierten en herramientas poderosas para aquellos conductores que persiguen la eficiencia.

En esa misma línea, el dinamismo de la tecnología que montan los modelos híbridos enchufables (como la versión T5 Twin Engine del Volvo XC40) permite una personalización avanzada de la gestión energética del vehículo. Esto se plasma en los modos de conducción de los híbridos enchufables. Por eso, si lo que buscamos es apurar la eficiencia de estos modelos, nos interesarán especialmente dos de sus modos de conducción. El primero es el que nos permite circular consumiendo tan solo energía eléctrica (Pure). En el mismo sistema de propulsión encontramos un segundo modo que prioriza el máximo ahorro energético de la combinación entre motores (Hybrid).

La elección del modo de conducción es clave

El primero de los pasos que están en nuestra mano para sacar el máximo partido a la eficiencia de un híbrido enchufable es combinar, de forma ágil, los dos modos de conducción mencionados. La selección de los diferentes modos es muy sencilla. Si lo que priorizamos es el ahorro de combustible, lo ideal es circular en modo 100% eléctrico el máximo tiempo posible

Esto es así por dos motivos: la eficiencia del motor eléctrico es insuperable y, a la vez, el coste de la energía eléctrica como combustible es menor. Aunque es lo más aconsejable, circular más o menos tiempo en modo 100% eléctrico resultará beneficioso según las características de nuestro recorrido. Si se trata de un trayecto que supera, por ejemplo, los 60 kilómetros, lo ideal es usar el modo exclusivamente eléctrico en la parte de nuestro viaje que mejor responda a sus ventajas. Ahorraremos más combustible si apuramos las posibilidades de este modo en tramos urbanos que traen consigo un ritmo de circulación irregular. 

Por el contrario, si transitamos por autovía a velocidades más altas, la combinación mixta entre motores eléctrico y térmico cumple, de nuevo, una doble función: proporciona una eficiencia superior para estos recorridos con un gasto mínimo de combustible y, al mismo tiempo, alarga la autonomía eléctrica del vehículo para hacer uso de la misma en condiciones más propicias.

En ciudad y en carretera, he ahí la cuestión

El modo de conducción no es lo único que debemos tener en cuenta a la hora de circular por recorridos urbanos o interurbanos. La conducción en ambas situaciones es diferente y lo mismo ocurre con el tipo de conducción que debemos adoptar para ser más eficientes. Hasta hace pocos años, los modelos eléctricos se adaptaban a la perfección a los trayectos por ciudad, pero su eficiencia quedaba algo más lastrada al aventurarse más allá de los límites de las urbes.

Esto ha cambiado hasta el punto de convertirse en un mito del pasado. Sistemas de propulsión como los motores Twin Engine logran igualar las ventajas de consumo en todo tipo de circunstancias. Por eso, ya no existen diferencias para ser más eficiente conduciendo un híbrido, más allá de la de adaptarnos a las bondades que ofrece el motor eléctrico. Resulta todavía más sencillo, pues el cambio de marchas automático y la centralita nos ahorran viejos tips como cuál es la relación de marchas más adecuada.

Las diferencias no son tantas

Persisten factores como el tratar de acelerar de la forma más suave y regular posible, priorizando en cualquier caso nuestra seguridad y la del resto de usuarios de la vía. Esto es similar en vías interurbanas y autovías.

Seremos más eficientes si, al incorporarnos a una vía de estas características, alcanzamos de forma progresiva y sin acelerar más de la cuenta una velocidad crucero. Tras esto, lo recomendable será mantenerla según las mencionadas circunstancias.

Otra ventaja tecnológica de los coches híbridos que afecta al consumo de forma considerable es la que aportan los sistemas de frenada regenerativa. Estos permiten devolver a la batería del coche parte de la energía que genera la reducción de la velocidad del vehículo.

Si tenemos activado este sistema, resulta conveniente considerar cuándo es el mejor momento para dejar de acelerar y pisar el freno una vez nos acercamos a una posible parada. Aunque es en vía urbana donde demuestran el mayor ahorro, la frenada regenerativa también puede ser muy útil en algunas situaciones, como por ejemplo, cuando reducimos la velocidad abandonando una autovía.

SUV + eficiencia = Volvo XC40 T5 Twin Engine

Así es cómo los híbridos enchufables apuran la eficiencia sin importar el tipo de trayecto que realicemos. El Volvo XC40 T5 Twin Engine nos da las claves partiendo de una homologación en ciclo WLTP con cifras increíbles para el segmento de los todocaminos. El fabricante sueco ha abierto la vía a una potencia de 262 CV fruto del trabajo combinado de sus propulsores y, al mismo tiempo, un consumo medio de 1,9 l/100km. Esto, a la vez, trae consigo unas emisiones que se mueven entre los 38 y los 43 gramos de dióxido de carbono por kilómetro recorrido.

En la eficiencia del modelo también incide las características de la batería de iones de litio que posibilita recorridos 100% eléctricos sin gastar una sola gota de combustible (fósil). De este modo, el pack llega hasta los 10,7 kWh de capacidad energética. Este dato es el principal responsable de otro: los 46 kilómetros de autonomía eléctrica máxima bajo los más exigentes estándares del nuevo ciclo WLTP. Son cifras que suponen una nueva conquista en el área del almacenamiento energético de los híbridos enchufables, más meritorio aún si tenemos en cuenta de que hablamos del segmento SUV.

La guinda tecnológica de la motorización del Volvo XC40 en su versión híbrida enchufable la encontramos en la naturaleza de su motor Drive-e. Este monta un turbo que aumenta de forma exponencial la eficiencia y, asimismo, le otorga una estructura más compacta y ligera sin por ello disminuir su potencial.

La suma de todos estos sistemas convierten al modelo de Volvo en un verdadero portento de la eficiencia, tanto en ciudad como en carretera. Gracias a apuestas tecnológicas como estas, ser eficientes y ahorrar en consumo de combustible jamás fue tan sencillo como en la actualidad.