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Los vehículos de propulsión eléctrica, entre ellos los híbridos enchufables, deben cargar con multitud de estigmas. Muchos de ellos son fruto de un pasado no muy lejano en los que la tecnología estaba aún en pañales y los sistemas eléctricos no estaban del todo resueltos. Sin embargo, los fabricantes han puesto toda la carne en el asador para resolver las barreras de una tecnología por la que apuestan ya como la forma de propulsión de esta década.


Disfruta de la tecnología de un motor eléctrico y la potencia de un motor de gasolina turboalimentado allí a donde vayas. El Volvo XC60 T8 Twin Engine te ofrece lo mejor de ambos mundos. Solo tienes que elegir el que mejor se adapte a tu estilo.

La batería es quizás el elemento más determinante en un vehículo con propulsión eléctrica. De ella dependen muchos factores fundamentales, como la autonomía o el tiempo de recarga. También se le achacan algunos de los mitos sobre el vehículo eléctrico, como que ocupan un excesivo espacio del habitáculo. Pero como veremos a continuación, se trata de una barrera que los fabricantes ya han sabido superar. 

La importancia del espacio y la habitabilidad en los SUV

Para comprobar cómo algunos fabricantes han resuelto el problema, vamos a tomar como ejemplo el Volvo XC60 T8 Twin Engine. Se trata de un SUV híbrido enchufable con una considerable autonomía, por lo que requiere de una batería con una importante capacidad. Volvo se encontró con un gran reto a la hora de diseñar sus SUV híbridos, por los motivos que veremos a continuación.

Ya sabemos que los Sport Utility Vehicles son la categoría de moda en España y toda Europa. Su cuota de mercado es ya del 41% en nuestro país. Uno de los motivos de su éxito es su versatilidad. No solamente porque podamos recorrer caminos difíciles o subir puertos de montaña con facilidad, sino también por lo versátil que se muestra en el día a día, en las tareas que tenemos que hacer durante la jornada en nuestra ciudad.

Uno de los elementos clave que más gustan al público es el gran espacio que ofrece el SUV. Estos vehículos son habitualmente de dos volúmenes y cinco puertas, donde su habitáculo alto y accesible y su maletero amplio y espacioso están unidos físicamente.

Ello garantiza mucho espacio para los pasajeros y ofrece muchas opciones de almacenamiento. En conjunto, el SUV se revela como un vehículo tremendamente capacitado para las familias (que su éxito haya coincidido con el declive del monovolumen no es casual). Pero también para profesionales, deportistas o viajeros que tengan mayores necesidades de carga o equipaje.

El problema del espacio en los vehículos híbridos

Ya sabemos que un vehículo híbrido es aquel que combina un motor de combustión con uno de gasolina. En los híbridos convencionales, los denominados Hybrid Electric Vehicles o HEV, el motor eléctrico da apoyo al de combustión en algunas funciones, como al arrancar o al subir una cuesta pronunciada.

En los híbridos enchufables, llamados Plug-in Hybrid Electric Vehicles o PHEV, el motor eléctrico cobra más protagonismo. Están diseñados para recorrer una mayor distancia en modo eléctrico puro, pensando en poder hacer nuestro día a día en la ciudad sin recurrir al de combustión.

Una mayor autonomía supone unas baterías de más capacidad y, a priori, de mayor tamaño. Y un mayor tamaño implica restar una mayor cantidad de espacio en el conjunto del vehículo. Aquí influye también la densidad de las baterías, esto es, la energía en Watios/Hora que puede suministrar por cada kilo. 

Los híbridos de Volvo como el XC60 T8 Twin Engine utilizan baterías de ion litio, que son un 25% más ligeras y un 20% menos voluminosas que las de hidruro de níquel-metal, usadas por los híbridos más tradicionales. Evidentemente, serán de menor tamaño que un eléctrico puro, pero suficiente para concederle al Volvo XC60 una autonomía en torno a 50 km

Este es, de hecho, el gran reto de los vehículos eléctricos (incluidos los híbridos), y el motivo por el cual no se incluyen más baterías a los modelos eléctricos para ganar en autonomía.

Podemos ver modelos de autobuses y camiones con una mayor capacidad de baterías, como el Volvo 7900. Pero en el caso de un automóvil, el espacio es limitado y, como hemos comprobado más arriba, un factor fundamental y diferencial para algunas categorías. Un SUV híbrido, con su espacio útil reducido para acoger las baterías, realmente está perdiendo gran parte de su atractivo. 

La batería encuentra su lugar en el vehículo híbrido

Cuando fabricantes como Volvo se plantearon fabricar modelos SUV con motorización híbrida enchufable, sabían que gran parte de su éxito dependería de cómo situar sus baterías para ofrecer la mayor cantidad de espacio posible. Tradicionalmente, los híbridos vienen colocando las baterías en la parte posterior del vehículo, reduciendo considerablemente el espacio de maletero.

En el Volvo XC60 T8 Twin Engine, el fabricante ha colocado la batería en el centro del túnel del vehículo, lo que aún supone mucho espacio y comodidad para los pasajeros y garantiza una gran amplitud de maletero.

Otro punto importante a este respecto es que, al estar la batería en el eje longitudinal, se ha conseguido distribuir mejor los pesos y bajar el punto de gravedad del vehículo. Se traduce en una conducción más estable y con menos inercias.

A ello también contribuye la colocación del motor eléctrico, situado en el eje trasero. Y al ser de menor tamaño que uno convencional, no roba espacio del maletero. Esta distribución es posible gracias a la plataforma modular escogida para el Volvo XC60. Se trata de una derivación de la Scalable Product Architecture (SPA), la usada en la serie 90 de Volvo, y que en este caso gana algunos centímetros más.

Ya hemos hablado de las virtudes de esta plataforma modular: un menor peso al usar elementos de aluminio, una diseño apto para acoger modelos muy distintos entre sí y, por tanto, la posibilidad de incorporar tecnologías premium en rangos más ajustados.

Todo ello ha permitido que esta plataforma SPA, aún no estando diseñada específicamente para modelos electrificados, permita incorporar un sistema eléctrico completo como el del Volvo XC60 T8 Twin Engine. Y todo sin comprometer la habitabilidad del SUV.

Cómo optimizar el espacio de un vehículo

Gracias al uso de la plataforma SPA, que amplía la longitud y anchura del anterior Volvo XC60, y a la inteligente distribución de la batería, el Volvo XC60 T8 Twin Engine ofrece una amplitud de carga de 470 litros (sin contar con el espacio bajo el plano), que suben hasta los 1.395 con los asientos abatidos.

La estructura no sólo ofrece una gran amplitud y comodidad para los cinco pasajeros (sensación que puede incrementarse con el techo solar panorámico), sino también a la hora de cargar maletas o mercancías.

Y es que el plano del maletero se encuentra entre los más bajos del mercado (a 62 cm de altura), y puede rebajarse más aún la altura bajando la suspensión neumática. Para facilitarnos más aún la carga, el Volvo XC60 cuenta con opciones como el accionamiento eléctrico del portón trasero, para abrirlo con el mando a distancia o pasando el pie por debajo del paragolpes.

O para hacernos hueco sin esfuerzo, existe la posibilidad de los asientos abatibles electrónicamente. Y si necesitamos más capacidad aún, siempre podemos incorporar un remolque o un cofre de techo (Volvo cuenta con uno de 420 litros, iluminación LED independiente y forma aerodinámica).

Como vemos, las baterías de un vehículo híbrido ya no suponen ningún problema de espacio. El Volvo XC60 T8 Twin Engine es uno de los mejores ejemplos de cómo los fabricantes como Volvo optimizan su distribución e integración. En ocasiones es fruto del progreso tecnológico, en otras del buen hacer de los ingenieros. Pero lo que es cierto es que es una barrera más ha caído y que cada vez hay menos excusas para probar un híbrido enchufable.