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Llegan los meses de frío, y con ellos las lluvias, la niebla, las nevadas… por no hablar de que se nos hará de noche mucho antes. Todo ello influye en la visibilidad al volante, pero también en un mayor nivel de tráfico, peor adherencia de nuestro vehículo, etc. No en vano, según la DGT el 31 % de los accidentes tienen lugar en invierno, siendo la lluvia la que más accidentes provoca (7 de cada 10 en los casos de mal tiempo).


Un diseño audaz y robusto que logra el equilibrio perfecto con la elegancia de su interior, detalles bonitos y la más avanzada tecnología. Elegido Mejor Coche del Mundo 2018, ¿te lo vas a perder?

Ante semejantes cifras dan ganas de quedarse en casa y no coger el coche. Por suerte, los fabricantes de automóviles que más se preocupan de nuestra seguridad, como Volvo Cars, nos ofrecen en sus vehículos una amplia variedad de sistemas de seguridad. Para repasarlos, vamos a tomar de ejemplo el Volvo XC60, el SUV mediano de la marca sueca y que fue escogido en 2018 como Coche del Año en el Mundo.

1. Limpiaparabrisas automáticos

Podemos llegar a  pensar que los limpiaparabrisas son uno de los elementos más básicos y sencillos de nuestro coche. Sin embargo, son fundamentales para nuestra seguridad en los días de lluvia, por lo que han recibido en las últimas décadas algunas innovaciones muy interesantes.

Más allá de poder contar con mejores escobillas o con un líquido limpiador adecuado, los fabricantes han incorporado en las últimas décadas funciones que ya son imprescindibles en todo modelo del mercado, como el regulador de velocidad o el encendido automático.

Los vehículos de Volvo como el XC60 incorporan además algunas funciones extra, como la función memoria del sensor de lluvia o la activación automática del limpiaparabrisas trasero al introducir la marcha atrás.

2. Iluminación inteligente

Como los sistemas de iluminación son, al fin y al cabo, un elemento fundamental para nuestra seguridad, los fabricantes han tratado de encontrar sistemas que mejorasen su eficacia, especialmente en el tipo de bombilla o emisor. El último gran avance, y quizás el más importante, ha tenido lugar con la llegada de la tecnología LED a las ópticas.

Por ejemplo, el Volvo XC60 incorpora el sistema Active High Beam, que adapta automáticamente la dirección y potencia de la iluminación a las circunstancias de cada momento: cambia a cortas si detecta un vehículo delante, ilumina las curvas cuando giramos el volante y ajusta la intensidad si salimos a carretera o entramos en poblado.

3. Sensores para el control de los neumáticos

Las ruedas de nuestro automóvil, tanto las llantas como los neumáticos, pueden ser determinantes a la hora de tener o no un siniestro vial. Pero, por mucho que los fabricantes innoven en mejores sistemas, de nada sirve si nosotros como propietarios no realizamos un mantenimiento adecuado. Por eso, las marcas procuran además darnos herramientas para realizar mejor esa tarea.

Es el camino seguido por Volvo. Por un lado, utiliza para sus vehículos llantas de aleación más ligeras y aerodinámicas para mejorar la eficiencia a la par que el comportamiento del coche. Por el otro, cuenta con sistemas como el TPMS (directo e indirecto) que hacen uso de sensores y de otras tecnologías integradas para informarnos en tiempo real del estado de nuestros neumáticos.

4. Frenos automáticos y autónomos

Con el otoño llegan las lluvias, el barro, la nieve, las placas de hielo… Son condiciones que afectan a la capacidad de adherencia de nuestros neumáticos y, por tanto, aumentan la distancia de frenada de nuestro coche. Pero también afectan a nuestra propia visibilidad y capacidad de reacción, aumentando las posibilidades de atropellar a alguien, sobre todo en ciudad.

Volvo, consciente de ello, incorporó hace unos años el sistema City Safety, un conjunto de tecnologías destinadas a evitar los atropellos en el entorno urbano. Cuenta con el radar láser LIDAR, que localiza objetos y obstáculos a nuestro alrededor, y una cámara de alta resolución, para identificar la naturaleza de esos objetos. Así, el sistema precarga los frenos al detectar un posible peligro y es capaz de frenar automáticamente si nosotros no llegamos a hacerlo.

5. Calefacción por control remoto

Con el otoño también llega el frío, y ya empezamos a hacer uso de la calefacción en el coche. Los climatizadores se han convertido en sistemas imprescindibles para nuestro día a día y ya se ofrecen de serie en casi todos los modelos. Pero no estamos hablando solamente de una herramienta de confort para todos los ocupantes. También puede ser muy importante para nuestra seguridad.

Y es que llega el frío y, con él, los cristales empañados, la formación de vaho y la aparición de hielo en el parabrisas. La calefacción del coche nos puede ayudar a eliminarlo, pero no son pocos los conductores que inician la marcha antes de solucionarlo. En estas circunstancias nos resultará muy práctico aplicaciones como Volvo On Call, que entre otras cosas nos permite accionar la calefacción de nuestro coche de forma remota.

6. Chasis activo

Si algo tienen estos meses de mal tiempo es lo cambiante que es el clima y lo rápido que pueden variar las circunstancias en la carretera. Por ejemplo, la estabilidad de nuestro coche puede verse muy afectada bajo la lluvia o ante la presencia de hielo en el asfalto. Por tanto, una estrategia clave en la seguridad de los vehículos es desarrollar sistemas que se puedan adaptar a las circunstancias de cada momento. 

Modelos de Volvo como el XC60 ofrecen la posibilidad de contar con el Chasis Activo Four-C. Este sistema monitoriza las condiciones de conducción cada 10 milisegundos, adaptando el comportamiento de los distintos sistemas casi en tiempo real. Así, se ajustarán automáticamente aspectos como la resistencia de la dirección, la dureza de la suspensión o el comportamiento de la tracción.

7. Dirección de relación variable

La dirección es uno de los principales elementos para la estabilidad del coche, ya que influye en la capacidad de respuesta y en nuestra propia confianza al volante. Uno de los mayores avances de la automoción es poder adaptar la dirección de nuestro vehículo, porque no es lo mismo conducir en seco por la ciudad que por autopista bajo la lluvia. 

Los modelos de Volvo como el XC60 incluyen sistemas de dirección de relación variable. Aumenta la resistencia en altas velocidades, para darnos mayor sensación de estabilidad, y se vuelve más blanda en ciudad, para darnos más agilidad y facilitarnos los aparcamientos. No obstante, también podemos ajustarlo de forma manual si nos encontramos ante circunstancias de lluvia o pista helada, donde la estabilidad queda más comprometida.

8. Suspensión adaptativa

Otro apartado principal para la estabilidad de nuestro coche es la suspensión. Y más en circunstancias de lluvia o hielo, ya que condiciona directamente (junto con los neumáticos) la adherencia al firme. Si es muy blanda o muy dura podemos aumentar el riesgo de balancearnos en exceso o de sufrir aquaplanning.

Los sistemas más modernos permiten adaptar las características de la suspensión. En el caso del Volvo XC60, la suspensión adaptativa puede regular la altura libre de nuestro coche sobre el suelo. Con más altura, mejoramos la visibilidad y el comportamiento a baja velocidad. Más pegados al suelo, ganaremos en estabilidad y aerodinámica a mayores velocidades..

9. Tracción variable

La tracción de nuestro coche es un elemento que cobra más importancia en invierno, con la aparición de la nieve. Si nos encontramos un tramo de carretera nevado (o nos salimos del asfalto directamente), un buen sistema de tracción integral en ambos ejes nos puede evitar quedar atrapados en la nieve.

Volvo ofrece la posibilidad de contar con tracción AWD en nuestro XC60. Este sistema calcula en todo momento la demanda de par de torsión de cada rueda y decide qué cantidad de fuerza les transmite para ganar la mayor adherencia posible. Además, la tracción AWD tiene un efecto estabilizador, que ya posibilita cambiar entre tracción integral, delantera o trasera según las circunstancias de la marcha.

10. Modos de conducción

El último gran sistema de seguridad para afrontar el mal tiempo es… nosotros mismos. Como conductores somos los que mejor podemos valorar las condiciones climatológicas en la carretera. Y a la postre los que más responsabilidad tenemos de conducir con precaución ante un escenario con dificultades.

Fabricantes como Volvo, que desarrollan tantos sistemas de automatización y ayuda a la conducción, siempre dejan la última palabra al conductor. El fabricante sueco nos ofrece en sus vehículos diferentes modos de conducción, para que seamos nosotros los que escojamos la forma de conducir en la que nos sintamos más cómodos y seguros. Estos modos (también hay uno personalizable) nos permiten ajustar reglajes como la dirección, la tracción, los frenos o la suspensión.

Como vemos, es importante que nuestro coche pueda comportarse con seguridad hasta en las peores condiciones de clima. Todos estos sistemas de seguridad, que podemos encontrar en el Volvo XC60, nos ayudarán a afrontar estos meses de mal tiempo con (esta vez sí) buena cara.