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Es tan importante que hasta tiene clubs de fans. La tracción de un coche es un concepto del que hemos oído hablar toda la vida y que ejerce cierta fascinación en algunos conductores. Están los que solo se fían de la tracción a las cuatro ruedas. Luego están los amantes de la conducción deportiva, que tienden a enarbolar la bandera de la tracción trasera. Mientras, los entusiastas de la tracción delantera alaban su comodidad y economía.

Características:

El compacto SUV urbano que es grande en innovación. Con un diseño expresivo, un almacenamiento ingenioso y una tecnología inteligente. Disponible en una versión híbrida enchufable, para una conducción más sostenible.

Como cada conductor tiene sus propios gustos, lo mejor es poder elegir. De hecho, el Volvo XC40 propone versiones con tracción delantera FWD o con tracción integral AWD. Eso sí, para elegir bien, conviene estar informados. Así que vamos a ver en qué consiste exactamente la tracción y cómo son sus distintas variantes.

Qué es la tracción de un vehículo

El concepto de tracción en un vehículo es muy simple. Se refiere a la fricción que se produce en los neumáticos cuando entran en contacto con el suelo. Ni más, ni menos. Ese rozamiento es el que permite avanzar al coche. Sin él, no nos moveríamos.

De manera esquemática, podemos decir que el sistema de transmisión del coche se encarga de conducir la fuerza del motor a los ejes que, a su vez, la transmiten a las ruedas. Entonces, estas se mueven, rozan contra el suelo y el vehículo avanza o retrocede en función de la marcha seleccionada.

En función del eje (o los ejes) donde el sistema de transmisión dirija la fuerza generada en el motor, obtendremos una tracción delantera, trasera o integral a las cuatro ruedas.

Así es la tracción delantera

Respecto a los sistemas de tracción que actúan sobre un solo eje, delantero o trasero, existen algunas diferencias entre ellos que influyen en la manera de conducir el vehículo.

Los coches con sistema de tracción delantera, como es el caso de algunas versiones del Volvo XC40, son los más habituales en nuestras carreteras. Como el sistema de transmisión conduce la potencia del motor al eje delantero, que es donde actúa la dirección del vehículo, estos automóviles suelen ofrecer una buena estabilidad en curvas y son fáciles de conducir. También facilitan el control al conducir en condiciones meteorológicas adversas.

Los sistemas de tracción delantera no necesitan incorporar un árbol de transmisión, que es el que se encarga de llevar la potencia al eje opuesto al motor. Gracias a esto, añaden menos peso al vehículo y mantienen a raya el consumo de combustible.

Tracción trasera, la opción deportiva

Por su parte, los sistemas de tracción trasera ofrecen una conducción dinámica y deportiva junto a un buen agarre, aunque el control en curvas suele ser más complicado. Esto se debe a que los vehículos con este tipo tracción corren mayor riesgo de sufrir un subviraje o, como se conoce popularmente, de derrapar. Así, si se pierde el control del vehículo, sobre todo en carreteras mojadas, resulta más difícil hacerse de nuevo con él.

Esta es la principal razón por la que los vehículos con tracción trasera son una opción recomendable para conductores experimentados. Además, como suelen equipar árbol de tracción, estos coches tienden a pesar más y a reducir el espacio para las plazas traseras.

Tracción integral, las cuatro ruedas entran en juego

La tracción integral es una alternativa a las dos anteriores. En este caso, la potencia del motor se transmite a los dos ejes y, por tanto, las cuatro ruedas reciben la fuerza necesaria para moverse.

Una de sus principales ventajas es que no importa qué rueda tenga un mejor contacto con el suelo en un momento dado, porque la tracción integral se asegurará de que recibe la fuerza que necesita para moverse.

Como resultado, el control del vehículo se multiplica, algo que se agradece especialmente sobre superficies deslizantes y fuera del asfalto.

Sistema de tracción AWD de Volvo

El sistema de tracción integral AWD que equipa el Volvo XC40 distribuye la fuerza de tracción de manera automática a las ruedas que tienen un mejor agarre sobre la calzada. El propio sistema se encarga de calcular en todo momento la demanda de par de torsión de las ruedas traseras. Con esa información, decide si necesita distribuirles fuerza de manera inmediata. En concreto, les puede transmitir hasta la mitad del par motor si es necesario. De esta manera, se evita que las ruedas patinen y se ofrece la mejor adherencia posible en cada momento, incluso sobre calzadas húmedas o resbaladizas.

Además, este sistema de tracción integral AWD tiene un efecto estabilizador cuando se circula a velocidades altas. Así, el Volvo XC40 distribuye la mayor parte de la fuerza a las ruedas delanteras, para obtener la comodidad y eficiencia propias de los sistemas de tracción delantera. Al detenerse el vehículo, la tracción total permanece conectada para que el vehículo esté preparado para ofrecer una tracción máxima en la aceleración si es necesario.

En la versión electrificada del Volvo XC40 se optimiza la respuesta de la tracción gracias a la solución híbrida enchufable que combina las fuerzas de los motores de combustión y eléctrico. De hecho, la tecnología Twin Engine eleva la posibilidad de personalizar las ventajas de la tracción gracias a los diferentes modos de conducción del Volvo XC40 Recharge Híbrido Enchufable.

Cómo elegir la tracción del coche

A la hora de elegir la tracción de nuestro coche, conviene tener en cuenta varios factores. Entre ellos se encuentran el tipo de conducción que vamos a desarrollar y también el grado de pericia que tenemos al volante.

Si somos conductores experimentados y nos gustan las emociones fuertes, la tracción trasera puede ser una buena opción. Si no tenemos tanta práctica o preferimos un control del vehículo más sencillo y ahorrar costes, podemos optar por la tracción delantera. Si nos gusta buscar aventuras fuera del asfalto y no queremos renunciar a nada al circular por carretera, la tracción integral AWD del Volvo XC40 es la más indicada.

La ventaja es que los distintos sistemas de tracción se adaptan a las preferencias de cada conductor, una ventaja que se multiplica al usar los modos de conducción como los que ofrece el Volvo XC40. Por eso, conducir no tiene por qué ser una experiencia repetitiva, al contrario.