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¿Qué tener en cuenta en un ‘test drive’ de un coche 100 % eléctrico? - Innovación Volvo - Xataka
 
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Ya son muchos los conductores que hoy se atreven a dar el salto al coche eléctrico. No obstante, hay que reconocer que esta decisión no se emprende a la ligera. Uno de los factores clave que ayuda a muchos usuarios a convencerse de que es la correcta es el hecho de conducirlo. Así, en este artículo veremos qué cambia a la hora de testar un modelo 100 % eléctrico.

Volvo XC40 Recharge Eléctrico Puro

Volvo XC40 Recharge Eléctrico Puro
El auténtico SUV urbano 100% eléctrico, que viene a revolucionar el sector con sus más de 400 kilómetros de autonomía y una potencia de 408 CV. Para que puedas disfrutar al máximo de la carretera de la forma más sostenible.

En un test drive de un coche térmico, contamos con una experiencia más o menos amplia de otros modelos cuyos volantes han pasado por nuestras manos. Sin embargo, si lo que probamos es un SUV eléctrico, quizá esa experiencia sea mucho más reducida.

Una gran mayoría de conductores todavía no se ha puesto a los mandos de uno. De hecho, llegados al fin de la década pasada distintos estudios desvelaban que un 42 % de los españoles desconocía los detalles que diferenciaban los distintos tipos de motorizaciones eléctricas

Por supuesto, las diferencias entre propulsores de combustión y eléctricos también existen y marcan el pulso en la industria de la automoción. Ahora bien, no es lo mismo que nos lo cuenten que vivirlo de primera mano. Si pensamos en un eléctrico, nada mejor que un test drive para desmenuzar qué nos aportaría un modelo como el Volvo XC40 Recharge Eléctrico Puro.

El SUV compacto ha desembarcado en el mercado como un referente y líder en su segmento, gracias en buena medida a unos números impresionantes en cuanto a potencia, respuesta y autonomía. ¿Cómo podemos desentrañar in situ qué esconde su ficha técnica?

Consejos básicos para realizar una prueba de conducción

Antes de acudir al concesionario, con el que debemos concertar la cita para el test drive, conviene ultimar algunos aspectos básicos que nos ayudarán con la prueba. Deberíamos asegurarnos de llevar el carnet de conducir, smartphone para probar los detalles de conectividad, ropa cómoda para la conducción y disponer de suficiente tiempo.

Y, sobre todo, no podemos olvidarnos de algo crucial: nuestra intuición como conductores. La sensibilidad de cada persona al volante es única y enriquece la experiencia con el modelo probado. Es lo que nos permitirá decidirnos en última instancia entre un vehículo u otro. 

Una vez en el interior, resulta aconsejable ponernos cómodos y huir de toda precipitación. Esto nos permitirá explorar los mandos del vehículo, los detalles del habitáculo o la carga tecnológica desplegada, siempre en función de nuestras necesidades y de lo que busquemos. Hasta aquí, la prueba coincide con la de cualquier otro modelo, pero todo cambiará cuando activemos el contacto.

Tomando el pulso a la respuesta instantánea

Por su peculiaridad, el momento de la primera arrancada a bordo de un 100 % eléctrico tiende a atesorarse en nuestra memoria. A la ausencia de ruidos y vibraciones, le sucede la impresión de la respuesta instantánea. A través de un único pedal y de una sencilla transmisión puede sentirse el brío y vigor de un propulsor eléctrico.

En el caso del Volvo XC40 Recharge Eléctrico Puro, estas sensaciones se elevan a su máxima expresión. Se trata de un SUV con 660 Nm de par motor para un aceleración de 0 a 100 km/h de 4,9 segundos, que se intensifica más en los primeros compases de entre 0 a 50 km/h. Una vehemencia que hace menos de una década solo podríamos reclamar a la gama deportiva.

Esta característica que da identidad a los 100 % eléctricos nos obligará a tomar con cierta cautela y contención las primeras aceleraciones en vía urbana hasta conocer mejor las posibilidades de la respuesta instantánea.

Una conducción más personalizada

Si la respuesta resulta una prestación obvia al probar un eléctrico puro, existe otra faceta que podremos percibir con el paso de algunos kilómetros. Por su naturaleza, la conducción eléctrica muestra una personalización muy detallada y no solo por la gestión electrónica de los modos de conducción,

Solo con presionar el pedal del acelerador obtendremos la energía necesaria para realizar de forma precisa y dinámica, por ejemplo, un adelantamiento o retendremos y aumentaremos la eficiencia al dejar de presionarlo, sacando partido a la frenada regenerativa cuando sea preciso.

Calibrar hasta qué punto el vehículo ofrece una respuesta u otra durante la conducción es un aspecto que nos resultará muy útil para conocer ante qué tipo de 100 % eléctrico estamos. Igualmente, nos interesará descubrir cómo actúa el coche en función de su masa, diferente a la de un térmico por la presencia del pack de baterías.

Si atendemos al Volvo XC40 Recharge Eléctrico Puro, vemos que suma unos 400 kilogramos más con respecto a la versión diésel, para llegar a los 2.188 kilogramos, un dato que otorga aún más mérito a su aceleración o autonomía.

Prueba de autonomía en un coche 100 % eléctrico

Y hablando de autonomía, seguramente esta sea una de las prestaciones que más nos interese diseccionar en nuestro test drive, puede que la que más. Por supuesto, no resultará «tan sencillo» e imposible como conducir hasta agotar la batería y comprobar cuánta distancia hemos recorrido.

Eso sí, contaremos con la oportunidad de descubrir cómo influye el tipo de conducción en la pérdida de energía en las baterías, lo que se ha venido en llamar «condiciones de conducción reales». Si nos centramos en una prueba con un eléctrico puro, resulta esencial saber que la gestión energética difiere mucho si circulamos por ciudad o si lo hacemos por autovía o carretera.

De cualquier manera, para obtener unas cifras a las que agarrarnos, antes de iniciar la marcha deberíamos familiarizarnos con la instrumentación del vehículo y la gestión de las estadísticas a través de los paneles o pantallas. Así, resultará interesante conocer qué distancia hemos recorrido, cuánto ha mermado la autonomía en kilómetros o tanto por ciento teniendo en cuenta la capacidad total del pack.

Con esto, hemos de apuntar el consumo energético en kWh/100 km. Ello nos permitirá analizar tras la prueba y, con calma, ver cómo cambia o se asemeja a las cifras homologadas. También sería útil realizar una conducción y un trazado lo más similares a los que acometeríamos de forma rutinaria.

La denominada ansiedad por la autonomía se percibe diferente si contamos con una batería de 30 o 50 kWh. En el caso del Volvo XC40 Recharge Eléctrico Puro, el pack aglutina 78 kWh (75 kWh netos o útiles). El dato eleva su homologación NTSC hasta los 418 kilómetros.

Se trata de unas cifras de récord, y más en el caso del segmento SUV y para la masa reseñada. Esto quiere decir que la autonomía no representará un impedimento u obstáculo para cualquier trayecto habitual, permitiendo que pensemos en ir más allá de la ciudad.

De igual modo, finalizado el test drive tenemos la oportunidad de plantear en el concesionario todas las dudas que nos surjan en relación a la recarga. Nos aclararán los puntos principales de un asunto que suele asustar al conductor medio y que, en el fondo, es más sencillo de lo que parece.

El espacio de un SUV 100 % eléctrico a examen

Otra de las diferencias no tan reseñadas de los coches eléctricos con respecto a los térmicos deriva de la integración del pack de baterías de iones de litio. Relacionado con la ya mencionada cuestión de la masa total del vehículo y su influencia en la conducción, el fenómeno suele restar espacio en el interior del vehículo.

En este aspecto, se notan las diferencias entre fabricantes. Entre aquellos que consiguen una buena adaptación modular y dan importancia al rol del coche eléctrico en el proceso de desarrollo y producción; y los que van improvisando soluciones sin un rumbo claro.

Por el compromiso de Volvo con la movilidad eléctrica, el Volvo XC40 Recharge forma parte del primer grupo. Si lo comparamos con el habitáculo del Volvo XC40 Recharge Híbrido, apenas se percibe pérdida de espacio debido a la integración de la batería bajo el suelo. El maletero ostenta unos meritorios 413 litros de volumen de carga.

Aunque las sensaciones en la conducción priman en un test drive, si por nuestras necesidades nos interesa conocer en profundidad cuánto espacio tenemos a nuestra disposición, no estaría de más, si no nos incomoda durante la prueba, valernos de algún objeto (una maleta compacta vacía) como referencia. En el mundo SUV, habitabilidad y espacio tienden a ser requisitos fundamentales para la elección.

En esta misma asignatura, hemos de prestar atención a los detalles de almacenamiento inteligente. El Volvo XC40 Recharge Eléctrico Puro se encuentra poblado de ellos. En efecto, cuenta con un compartimento de carga frontal alojado en el corazón del capó que suma litros a su volumen total de carga.

Todas estas diferencias convierten a los vehículos eléctricos en modelos genuinos que merece la pena someter a un test drive. Así podremos sacar el máximo partido a unos desarrollos de ingeniería avanzada que, por sus prestaciones de nueva generación (como el aumento en la autonomía), ya no solo conquistan las ciudades, sino que van mucho más allá.