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Hasta ahora, los coches siempre han circulado de forma aislada por la carretera, ignorando el resto del tráfico. Controlar el comportamiento de otros vehículos o los incidentes era cosa de los conductores, pero esto cambia con la irrupción de las nuevas tecnologías en el sector de la automoción, y sobre todo la necesidad de crear sistemas de asistencia a la conducción, que han dotado al automóvil de conectividad.

Características:

El compacto SUV urbano que es grande en innovación. Con un diseño expresivo, un almacenamiento ingenioso y una tecnología inteligente. Disponible en una versión híbrida enchufable, para una conducción más sostenible.

Vehículos como el Volvo XC40 tienen la capacidad de comunicarse más allá de nosotros mismos, y de integrarse en el flujo general del tráfico. Y esto es solo el principio…

Conducción semi-autónoma para evitar errores humanos

Según informa la DGT, entre el 70 y el 90% de los siniestros viales son causados por el factor humano. Aunque los motivos son muy diversos, todos los expertos coinciden en que debe reducirse al máximo de la conducción, y se trabaja en ello desde hace décadas, con sistemas que tratan de automatizar determinadas tareas del conductor: desde poner el limpiaparabrisas cuando llueve hasta circular sin salirnos del carril.

Por ejemplo, el Volvo XC40 cuenta con el paquete Pilot Assistcompuesto por varios sistemas de seguridad activa y de asistencia a la conducción, como el Control de Velocidad Constante Adaptativo o la Ayuda para Permanencia en el Carril. Otros sistemas de Volvo que automatizan nuestras tareas son el Asistente en el Aparcamiento o la Alerta de Cruce con Freno Automático, City Safety, que también nos ayudan a evitar errores potenciales.

Pero el objetivo final de este proceso de automatización de las tareas, es alcanzar el tan ansiado coche autónomo. Volvo lo plasma en su concept car 360c, un vehículo pensado más para largos trayectos que para un uso diario; estaría concebido como un espacio de descanso durante el viaje, prescindiendo incluso de mandos para conducirlo. Sin embargo, el coche autónomo no es un hito que busque el mayor confort del conductor, para que pueda leer el periódico durante el trayecto o echarse una siesta. A medida que vamos aumentando los niveles de autonomía en los vehículos, vamos reduciendo el factor humano, y por tanto los errores que cometemos como conductores.

Por lo pronto, Pilot Assist y el resto de sistemas de seguridad activa de Volvo ofrecen una experiencia más cercana a la conducción semi-autónoma; se automatizan muchas de nuestras tareas al volante, pero aún somos plenos responsables de la conducción.

Intercambiar información para ganar en seguridad

Para que en el futuro el coche autónomo pueda circular sin la intervención de su conductor, necesitará de radares y cámaras para «ver» la carretera y el tráfico, y no acabar colisionando con el resto de vehículos. Son muchos los incidentes repentinos que pueden suceder en la carretera y generar problemas inesperados: cambios de carril, frenazos, averías, atascos… Ante esta situación, surge la conectividad entre vehículos como forma más eficaz de anticiparse a estos imprevistos; aunque en general permitirá una circulación más eficiente y ajustada entre vehículos autónomos.

La comunicación entre vehículos se denomina V2V (Vehicle To Vehicle) o C2C (Car To Car), y se basa en redes de vehículos conectados entre sí para intercambiarse información. Esta puede ser relativa a incidencias, accidentes o averías, alertando al resto de vehículos en su proximidad; o señalar la posición y velocidad en la que está circulando, conformando entre todos los vehículos conectados un mapa exacto de la situación del tráfico. Con ello se consigue un doble propósito: evitarnos accidentes (al ser alertados de las incidencias) y descongestionar el tráfico (al adecuar la velocidad al tráfico que nos precede).

La dinámica es similar a la de dispositivos o aplicaciones para smartphone como Waze, Coyote o Google Maps. Todos ellos nos permiten notificar las incidencias que encontremos en nuestro trayecto, para posteriormente compartirla con el resto de usuarios. Pero en este caso no contamos con una comunicación V2V real; el Vehicle to Vehicle conecta nuestros coches en sí mismos, por lo que se puede obtener información del estado del vehículo o de cualquiera de sus sistemas de seguridad.

Intercambio de información abierto y gratuito

Ya tenemos ejemplos reales de comunicación V2V. Volvo cuenta desde 2016 con los sistemas Hazard Light Alert y Slippery Road Alert. En el primero de los casos, si circulando con nuestro Volvo conectado ponemos las luces de emergencia, el sistema recogerá está información y la compartirá con el resto de Volvos conectados que se encuentren en nuestro trayecto. De esta manera alerta a sus conductores de que existe alguna incidencia, y pueden regular la velocidad y permanecer atentos. El segundo sistema funciona de manera similar, alertando a los conductores del peligro de terreno deslizante por la formación de placas de hielo en los próximos kilómetros.

Volvo ha puesto esta tecnología a disposición de todos sus modelos. Estará incluida de serie en los nuevos y podrá ser instalada en algunos modelos anteriores, como el Volvo XC40. Pero el concepto del coche conectado cobra todo el sentido si la comunicación V2V se realiza independientemente de la marca de los vehículos, sin que existan cortapisas entre los distintos fabricantes.

En este sentido, Volvo ha entrado a colaborar en un gran proyecto piloto europeo de intercambio de datos del tráfico. Coordinado por la sociedad pública European Data Task Force, Volvo trabajará junto a otros fabricantes como Daimler, BMW o Ford, además de empresas tecnológicas como TomTom o Here. Hakan Samuelsson, presidente de Volvo Cars, ha llamado en varias ocasiones a unirse al proyecto a otros fabricantes; en su opinión, el intercambio de información entre vehículos debe ser gratuita y abierta al mayor número posible de usuarios.

Vehículos e infraestructuras conectadas

En el contexto del vehículo autónomo, la comunicación deberá realizarse también con las infraestructuras viales: carreteras, semáforos, centros de emergencia… Esto permitirá que los vehículos recojan información sobre el estado de la carretera o del tráfico, adaptando la marcha en consecuencia; pero también podrán compartir información con las autoridades de tráfico o los servicios de emergencia.

Este concepto, que sigue un modelo de IaaS (Infraestructura como Servicio), será posible a través de nodos de comunicación fijos dispuestos a lo largo de las carreteras, y sensores integrados en los elementos e incluso en el asfalto. La DGT ya está trabajando en un proyecto de estas características, denominado Plataforma del Vehículo Conectado; a ella podremos conectarnos a través de nuestro smartphone o navegador GPS, aunque queda por ver cómo conectará nuestros vehículos.

Fabricantes como Volvo, en cambio, sí cuentan con soluciones similares integradas en el vehículo. El fabricante sueco ofrece con sus automóviles el sistema Volvo On Call, un servicio de asistencia 24/7 que se vale de la conectividad del vehículo con la plataforma de Volvo. Podemos contactar con un asistente para que nos busque una localización y nos guíe a través del navegador Sensus; o preguntarle un número de teléfono y que nos marque la llamada.

Pero lo realmente interesante de Volvo On Call es que los operadores podrán localizar nuestro vehículo. Con el botón SOS solicitaremos la asistencia en carretera en caso de avería; o si sufrimos un accidente, los operadores serán alertados por nuestro vehículo y enviarán los servicios de emergencia allá donde estemos. Y si intercambiamos esta información con otros vehículos conectados, estos serán alertados para tomar precauciones. Con el coche autónomo además, todo esto se hará de forma automática, evitando los errores humanos y garantizando la máxima seguridad.