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La industria de la automoción se encuentra sumida en una transición que afecta al propio corazón de los vehículos. Las motorizaciones térmicas van combinándose con las eléctricas en un proceso lento, pero firme, hacia la consecución de un parque automovilístico que goce de todas las ventajas de la electrificación. El aumento de la eficiencia, una movilidad más limpia y sin emisiones o un rendimiento superior son los hitos que los nuevos propulsores eléctricos ya están alcanzando.

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Para ello ha sido necesario una apuesta por el coche eléctrico que mejore su tecnología y que, al mismo tiempo, lo haga viable. En el centro de esa inversión se encuentran las nuevas baterías de litio, cada vez más baratas de fabricar y con una densidad energética superior.

La mitad de los modelos que venda Volvo en 2025 serán 100% eléctricos

El compromiso con los vehículos eléctricos lo comprobamos en la hoja de ruta de fabricantes como Volvo, que en apenas una década ha conseguido ofrecer una versión eléctrica de todos los modelos que produce. Y esto es solo el inicio.

La compañía tiene claro que el futuro inmediato de la movilidad pasa por dar el gran salto a las motorizaciones eléctricas. Por eso, el objetivo que se han marcado para el año 2025 es que la mitad de los modelos que vendan por entonces sean 100% eléctricos. Se trata de un reto en el que el importante mercado del automóvil chino tiene mucho que ver. Y es que, los mayúsculos problemas que tiene este país con la contaminación están llevando a las autoridades a acelerar la transición a lo eléctrico.

Volvo trabaja para aportar algo más que «su granito de litio» y liderar el cambio hacia una movilidad sostenible. De ahí sus acuerdos con los proveedores de tecnología de baterías más importantes del sector, como LG Chem o CATL; o los esfuerzos para que sus plataformas CMA (Compact Modular Architecture) o SPA2 (Scalable Product Architecture) sean la cuna de esa revolución eléctrica. A través de estas últimas es posible la integración de las motorizaciones eléctricas a gran escala. Al mismo tiempo, reducen los costes en la introducción de la última tecnología.

Las soluciones eléctricas de Volvo

Volvo, en su vocación natural por la innovación, lleva explorando los beneficios de la movilidad eléctrica desde la década de los 70. Para entender el punto actual en el que se encuentra en este campo hay que remontarse en el tiempo algunos años y recordar la llegada de los motores Drive-E. Aparte de proporcionar toda una serie de prestaciones revolucionarias, su diseño facilitó la integración de los elementos fundamentales de las motorizaciones eléctricas.

Lejos de asumir una aventura eléctrica sin visión de futuro, Volvo decidió construir su casa con unos cimientos sólidos sin precipitarse ni obviar ninguna de las etapas necesarias hacia la movilidad 100% eléctrica. Este ideal ha llevado a que las soluciones eléctricas del fabricante se adapten a las necesidades reales de las ciudades de esta década.

Es el caso de su tecnología de hibridación ligera. Este sistema potencia la reducción de emisiones y del consumo. Funciona gracias a tres elementos: un motor eléctrico, una batería de 48 voltios y un convertidor 12 voltios/48 voltios con un motor de combustión interna. El propulsor eléctrico se encarga, en este caso, de asistir al térmico en su trabajo. Además, aprovecha la frenada de forma regenerativa y, potencia de este modo, la aceleración del vehículo.

Con todo, la clave del éxito eléctrico de Volvo durante esta década se debe al protagonismo adquirido por sus motores híbridos enchufables. Las motorizaciones Twin Engine han sido las verdaderas responsables de la fusión de las mejores prestaciones del motor eléctrico sin preocuparse por cuestiones como la autonomía.

Twin Engine o la consolidación del vehículo eléctrico

La llegada de la tecnología de los motores Twin Engine de Volvo ha marcado un antes y un después. Se trata de la apuesta de referencia de la década con el motor híbrido enchufable. Este es, sin duda, el que en la actualidad propicia un mayor grado de libertad y más prestaciones.

Las motorizaciones híbridas enchufables, también conocidas como PHEV (plug-in hybrid electric vehicle) son el fruto de la combinación entre un motor térmico y uno (o varios) motores eléctricos. La versatilidad de su naturaleza permite su utilización bajo diferentes modos de conducción: 100% eléctrico (Pure); la combinación de ambos motores para optimizar la eficiencia (Hybrid); o exprimiendo un rendimiento único, el de la fusión de ambas motorizaciones (Power).

Este modo de entender el coche eléctrico lo consiguen dos versiones hermanadas y bautizadas como T6 Twin Engine y T8 Twin Engine. En este 2019, Volvo ha anunciado novedades muy significativas para las mismas, centradas de forma especial en los packs de baterías de iones de litio. Su tecnología se ha mejorado para alargar la autonomía en modo eléctrico. En el caso de los sistemas T8 Twin Engine, estos aumentan hasta en un 15% sus recorridos eléctricos.

Volvo S60, pionero en la extinción del diésel

Disfrutar de todas las ventajas de esta última actualización es posible detrás del volante del Volvo S60. El sedán de Volvo aprovecha al máximo las ventajas que le proporciona la combinación de sus motores térmicos y eléctricos para ir más allá. Es meritorio comprobar como un único modelo puede ofrecer tanto en eficiencia y deportividad al mismo tiempo.

El Volvo S60 se adapta con dinamismo a las necesidades de conducción que tengamos en cada momento. Esto se consigue gracias a la versatilidad que proporciona la motorización Twin Engine, disponible tanto en su versión T6 como T8. Pocos modelos pueden alardear de ofrecer un rendimiento semejante sin emisiones contaminantes.

De hecho, la misión de Volvo con una movilidad limpia ha llevado al Volvo S60 a no contemplar ninguna versión alimentada por combustible diésel. De este modo, el sedán se ha convertido en el primer modelo del fabricante completamente libre de los agentes contaminantes asociados a este tipo de motorizaciones.

Hacia un futuro 100% sostenible

Como se puede constatar, el compromiso Volvo con la movilidad limpia es total. Esto es lo que señala el presidente de la compañía, Håkan Samuelsson, sobre la marginación progresiva de los motores diésel:

Nuestro futuro es eléctrico y no vamos a desarrollar una generación de motores diésel. Solo proyectaremos coches con motores de combustión interna, con versiones híbridas como opción de cambio y de acercamiento a una electrificación total. El nuevo Volvo S60 representa el siguiente paso de ese compromiso.

Por tanto, la movilidad de la próxima década estará estrechamente relacionada con el desarrollo definitivo del coche eléctrico. La proyección del su éxito la podemos encontrar, por ejemplo, en la reducción del coste del kWh de las baterías, que está ya en mínimos históricos. El protagonismo de Volvo en esta nueva página de la historia de la automoción será fundamental. No en vano, la propia Organización de Naciones Unidas ha reconocido ya el esfuerzo del fabricante con la movilidad eléctrica.